lunes, 12 de octubre de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
sábado, 7 de febrero de 2015
Control de cambio: Cumpleaños...¿Feliz?
Cada 6 de febrero se celebra una primavera más del vigente control de cambio... y así ocurre desde hace doce años ya...
Aprovechando la celebración, considero importante reflexionar sobre el tema. Revisar sus causas y sus consecuencias. Para ello, partamos desde el inicio.
Por supuesto, se comienza a buscar y a señalar culpables: aquellos ansiosos de riqueza, insaciables, que especulan con la moneda. Pero es que aunque así aparecieran, la culpa la tiene la política inflacionaria del gobierno y su constante ahuyentar a la inversión; es la raíz del problema. Mientras no se corrija el problema de fondo, que es la inflación, y que sólo la origina el gobierno, seguirá habiendo presión para que se encarezca la divisa y no cesará la fuga de capitales.
La razón por la que el tipo de cambio podría descender y por la que se detendría la fuga de divisas, es que las personas demandaran más la moneda doméstica que la foránea, y esto no ocurriría por un simple motivo nacionalista, ocurriría porque sienten que con el tiempo la moneda doméstica no perderá valor más rápido que la foránea, es decir, que sienten que la moneda doméstica es más fuerte que la extranjera; y entonces así, la prefieren, la demandan. De nuevo: lo visible vs. lo invisible, y corregir errores con otros errores.
Vale la pena recordar que esta no es la primera experiencia de régimen de control cambiario que hemos conocido. Ya son varias y ninguna ha resuelto el problema de fondo. Podría cualquiera preguntarse: ¿Si ningún régimen cambiario ha funcionado (resolviendo los problemas que supone va a resolver), por qué este sí lo haría? El problema de fondo se resuelve con respeto a la Dignidad y a la Libertad de la persona, Estado de Derecho, igualdad de oportunidades, respeto a la propiedad privada, seguridad jurídica y personal, libre empresa y responsable empresa, libertad y estabilidad monetaria y de reglas que promuevan el emprendimiento y la inversión, que es lo que a la larga genera oportunidades de empleos de calidad y sustentables. Este entorno hará que la gente aprecie al bolívar, quiera preservar el esfuerzo de su trabajo en él, y terminará resultando, reflejándose, en una moneda fuerte y estable, y dejaremos de preocuparnos porque se están fugando los capitales, las divisas.
Ningún régimen de control cambiario ha resuelto, ni resolverá, el problema de fondo; sólo agravarán la situación de pobreza y escasez, reducirán el bienestar del ciudadano de a pie.
Aprovechando la celebración, considero importante reflexionar sobre el tema. Revisar sus causas y sus consecuencias. Para ello, partamos desde el inicio.
El fenómeno inflacionario tiene nefastas consecuencias para el ciudadano de a pie. Entre ellas pueden destacarse, inicialmente, la pérdida del poder adquisitivo del dinero, y secundariamente, y por ello no menos importantes, las causadas por las formas en que el gobierno trata de corregir la inflación.
Para resolver el problema inflacionario, luego de por supuesto buscar culpables en otra parte y no en las políticas monetarias expansivas (recortes artificiales de tasas de interés y emisión acelerada de moneda, aumento de la base monetaria) aunadas a las políticas que espantan a las inversiones -la primera responsabilidad del Banco Central, la segunda del Gobierno Central-, los gobiernos así acuden a controles de precios, con el argumento que si la inflación es el alza de los precios, entonces la solución es sencilla: controla el precio.
Para resolver el problema inflacionario, luego de por supuesto buscar culpables en otra parte y no en las políticas monetarias expansivas (recortes artificiales de tasas de interés y emisión acelerada de moneda, aumento de la base monetaria) aunadas a las políticas que espantan a las inversiones -la primera responsabilidad del Banco Central, la segunda del Gobierno Central-, los gobiernos así acuden a controles de precios, con el argumento que si la inflación es el alza de los precios, entonces la solución es sencilla: controla el precio.
Entre los precios en la economía que el gobierno comienza a controlar suele estar el tipo de cambio.
Una mayor velocidad de emisión de una moneda en relación a la velocidad de emisión de otra, va cambiando el valor relativo entre ellas (sus precios relativos: el tipo de cambio).
Las expectativas de alta inflación también presionan al alza al tipo de cambio, es decir a la cantidad de dinero doméstico que debe pagarse para obtener una unidad de alguna moneda foránea; dicho de otra forma, presiona al alza al precio relativo de la moneda doméstica y la moneda foránea. Si la gente siente que una moneda perderá capacidad de compra, poder adquisitivo, más rápido que otra, pues simplemente la gente la abandona y corre a refugiar sus ahorros, el fruto de su esfuerzo y trabajo, en la moneda que preserve su poder de compra, la más "dura". Esto va alterando los tipos de cambio, elevando el precio de la moneda "fuerte" en términos de la "débil"; la fuerte se encarece, por oferta y demanda. Dicho de forma sencilla: necesitándose más unidades de la moneda débil para adquirir la fuerte.
La devaluación de una moneda frente a otras es un reflejo de la relación entre tasas de inflación de los países a los que pertenecen las monedas en comparación, es decir, es un reflejo de las políticas inflacionarias de los gobiernos de dichos países, combinadas con su entorno económico propicio o no a la inversión y empresarialidad. Pero como esta, que es la verdadera causa, es menos visible, el gobierno se erige nuevamente como paladín de la justicia y sale en defensa del desprotegido ciudadano de a pie. En esta tarea, controla, fija el tipo de cambio, determinando con su pretendida omnisciencia (de nuevo la fatal arrogancia) el precio máximo que debe pagarse oficialmente para adquirir una unidad de la moneda extranjera. Si este precio controlado es inferior al precio que estaría dispuesto a pagar el mercado para adquirir tal moneda, entonces habrá un exceso de demanda sobre la oferta del bien (la moneda), haciendo que su precio ascienda. Sería la reacción del mercado. Pero no puede ascender porque está controlado el precio.
El exceso de demanda sobre la oferta insuficiente que habrá, originará escasez de la divisa. Entonces, si el que preserva las divisas en el país, que suelen ser los bancos centrales en las llamadas reservas internacionales, comienza a ver que debido a la alta demanda empiezan a mermar sus reservas, entonces con alta probabilidad tratará de corregir el problema, no viendo sus causas sino con otro error: el control cambiario. Y crea instituciones para que apliquen las nuevas normas y velen porque el comportamiento de los ciudadanos sea “acorde”. La justificación que normalmente tienen los controles cambiarios es evitar, detener, la fuga de divisas del país, por una razón de soberanía, estabilidad y nacionalismo. Pero lo curioso es que nunca se detiene realmente la fuga de divisas. Siempre el mercado consigue salidas, como el agua entre los dedos.
Las expectativas de alta inflación también presionan al alza al tipo de cambio, es decir a la cantidad de dinero doméstico que debe pagarse para obtener una unidad de alguna moneda foránea; dicho de otra forma, presiona al alza al precio relativo de la moneda doméstica y la moneda foránea. Si la gente siente que una moneda perderá capacidad de compra, poder adquisitivo, más rápido que otra, pues simplemente la gente la abandona y corre a refugiar sus ahorros, el fruto de su esfuerzo y trabajo, en la moneda que preserve su poder de compra, la más "dura". Esto va alterando los tipos de cambio, elevando el precio de la moneda "fuerte" en términos de la "débil"; la fuerte se encarece, por oferta y demanda. Dicho de forma sencilla: necesitándose más unidades de la moneda débil para adquirir la fuerte.
La devaluación de una moneda frente a otras es un reflejo de la relación entre tasas de inflación de los países a los que pertenecen las monedas en comparación, es decir, es un reflejo de las políticas inflacionarias de los gobiernos de dichos países, combinadas con su entorno económico propicio o no a la inversión y empresarialidad. Pero como esta, que es la verdadera causa, es menos visible, el gobierno se erige nuevamente como paladín de la justicia y sale en defensa del desprotegido ciudadano de a pie. En esta tarea, controla, fija el tipo de cambio, determinando con su pretendida omnisciencia (de nuevo la fatal arrogancia) el precio máximo que debe pagarse oficialmente para adquirir una unidad de la moneda extranjera. Si este precio controlado es inferior al precio que estaría dispuesto a pagar el mercado para adquirir tal moneda, entonces habrá un exceso de demanda sobre la oferta del bien (la moneda), haciendo que su precio ascienda. Sería la reacción del mercado. Pero no puede ascender porque está controlado el precio.
El exceso de demanda sobre la oferta insuficiente que habrá, originará escasez de la divisa. Entonces, si el que preserva las divisas en el país, que suelen ser los bancos centrales en las llamadas reservas internacionales, comienza a ver que debido a la alta demanda empiezan a mermar sus reservas, entonces con alta probabilidad tratará de corregir el problema, no viendo sus causas sino con otro error: el control cambiario. Y crea instituciones para que apliquen las nuevas normas y velen porque el comportamiento de los ciudadanos sea “acorde”. La justificación que normalmente tienen los controles cambiarios es evitar, detener, la fuga de divisas del país, por una razón de soberanía, estabilidad y nacionalismo. Pero lo curioso es que nunca se detiene realmente la fuga de divisas. Siempre el mercado consigue salidas, como el agua entre los dedos.
Por supuesto, se comienza a buscar y a señalar culpables: aquellos ansiosos de riqueza, insaciables, que especulan con la moneda. Pero es que aunque así aparecieran, la culpa la tiene la política inflacionaria del gobierno y su constante ahuyentar a la inversión; es la raíz del problema. Mientras no se corrija el problema de fondo, que es la inflación, y que sólo la origina el gobierno, seguirá habiendo presión para que se encarezca la divisa y no cesará la fuga de capitales.
La razón por la que el tipo de cambio podría descender y por la que se detendría la fuga de divisas, es que las personas demandaran más la moneda doméstica que la foránea, y esto no ocurriría por un simple motivo nacionalista, ocurriría porque sienten que con el tiempo la moneda doméstica no perderá valor más rápido que la foránea, es decir, que sienten que la moneda doméstica es más fuerte que la extranjera; y entonces así, la prefieren, la demandan. De nuevo: lo visible vs. lo invisible, y corregir errores con otros errores.
Vale la pena recordar que esta no es la primera experiencia de régimen de control cambiario que hemos conocido. Ya son varias y ninguna ha resuelto el problema de fondo. Podría cualquiera preguntarse: ¿Si ningún régimen cambiario ha funcionado (resolviendo los problemas que supone va a resolver), por qué este sí lo haría? El problema de fondo se resuelve con respeto a la Dignidad y a la Libertad de la persona, Estado de Derecho, igualdad de oportunidades, respeto a la propiedad privada, seguridad jurídica y personal, libre empresa y responsable empresa, libertad y estabilidad monetaria y de reglas que promuevan el emprendimiento y la inversión, que es lo que a la larga genera oportunidades de empleos de calidad y sustentables. Este entorno hará que la gente aprecie al bolívar, quiera preservar el esfuerzo de su trabajo en él, y terminará resultando, reflejándose, en una moneda fuerte y estable, y dejaremos de preocuparnos porque se están fugando los capitales, las divisas.
Ningún régimen de control cambiario ha resuelto, ni resolverá, el problema de fondo; sólo agravarán la situación de pobreza y escasez, reducirán el bienestar del ciudadano de a pie.
Dios no permita que el control de cambio llegue a sus 15 velitas y tengamos que bailarle el vals...
viernes, 30 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
miércoles, 24 de diciembre de 2014
viernes, 19 de diciembre de 2014
Ocho puntos para protegernos de la inflación
Publicado el diciembre 4, 2014 por BANCARIBE

En Venezuela, la inflación es un efecto corrosivo que ha mermado el poder adquisitivo de sus habitantes. El venezolano en los últimos 30 años, en promedio, ha tenido incrementos en los precios interanualmente del 32%.
Para el año 2014 se espera el cuarto mayor incremento de la historia venezolana, en una época donde los niveles de inflación mundial no superan el 7% en promedio. Con regiones como la Eurozona, donde la inflación es del 0.4%.
En todo caso, ¿Cómo podemos enfrentar este fenómeno en Venezuela?, aquí algunas sugerencias:
· Estructura tu ecuación ideal en finanzas: Conoce tus hábitos de gastos, seguros de activos y salud, situación crediticia y ahorro. Esto te permitirá saber cómo manejarte mes a mes en el año 2015. Recuerda que de sus ingresos mensuales puedes estructurarte de la siguiente manera:
Ahorro para invertir el 20%
Pago de créditos un 20%
Gastos y seguros el 60%
Por supuesto, esta ecuación es un patrón que cada persona debe estructurar a su manera, ya que cada quien posee un escenario o realidad diferente.
· Ahorra: si, aunque no parezca lógico en un entorno de alta inflación, la recomendación es que de tus ingresos mensuales, ahorra lo más que pueda. Reduce gastos innecesarios y enfócate en cubrir tus gastos fundamentales. Intente ahorrar -en la medida de tus posibilidades- el 20% de tu ingreso. Pero este ahorro no debe ser visto a largo plazo, debido al entorno de tasas reales negativas, sino que usaremos ese ahorro en el corto plazo para las acciones que describiremos en los siguientes puntos.
· Compra divisas: al adquirir moneda extranjera, estás escapando de la inflación venezolana. En otros países la inflación ha sido controlada a tal punto que sus metas anuales no superan el 2%. Esta estrategia puede incluso cubrirte de una eventual devaluación. Abre tu cuenta bancaria en dólares en los bancos nacionales, y participa en las subastas cambiarias que se encuentran vigentes.
· Adquiere activos: evalúa adquirir activos que puedan irse revalorizando a la par de la inflación venezolana. Si no posees el musculo financiero para adquirir algún activo, puedes asociarte con personas de confianza, quienes posean el mismo compromiso moral y ético, para que en conjunto evalúen los activos que puedan adquirir.
· Invierte en activos productivos. En una economía en crisis, una opción es invertir en bienes, pertenencias o valores que te generen dinero (mientras el valor de dicho activo se revaloriza con la inflación). Evalúa bien tu elección. Entre educación, emprendimiento, compra y venta de activos, mercado de valores internacionales, entre otros. Debes considerar los riesgos que estás dispuesto a asumir en tus inversiones, así como saber que los rendimientos generados por dicha inversión, deben superar la inflación en curso.
· Solicita créditos: Una de las maneras de protegerse de la inflación es solicitar -en la medida de sus posibilidades- créditos para adquirir algún activo o alguna inversión (descritos en los puntos anteriores). Ahora bien, parte del ahorro sugerido en tu ecuación ideal, puedes dedicarlo para pagar tus cuotas mensuales de crédito, es decir, de la ecuación patrón sugerida en el punto 1: de tus ingresos mensuales podrías destinar parte del 20% que dedicas al ahorro más el 20% que tenías dedicado al crédito, para el pago mensual de deudas, y así, disciplinadamente tener un límite controlado en tus créditos. Sigue la regla de oro en tu plan crediticio, “La suma de tus cuotas mensuales de crédito no deben superar el 35% de tus ingresos mensuales”. Recuerda, debes ser muy disciplinado en tu estrategia, ya que en caso contrario, puedes deteriorar tu calidad de vida y entrar en un espiral de deuda y comprometer tus ingresos futuros.
Recomendamos no financiar (o endeudarse) gastos corrientes o recurrentes, como alimentación, colegio, servicios, entre otros, ya que puedes perjudicar tu condición crediticia.
· Busca alternativas de ingresos. Cada persona debe evaluar su situación, sea buscar una alternativa al empleo actual, o estudiar sus capacidades para generar ingresos extraordinarios paralelos. Esto te permitirá incrementar tus ingresos, y de esa forma, poder ir mejorando tu plan en el 2015.
· Adquiere productos que necesites a futuro: Otra de las alternativas es adquirir productos o artículos que necesites en un futuro cercano. Por ejemplo, adquirir los materiales para esa remodelación que tienes pendiente realizar, aquel repuesto que necesitará tu vehículo, o para los gastos del bebe que viene en camino, etc. Esto de cara a que aproveches el valor presente de tu dinero.
Esperamos estos consejos sean de tu utilidad, para tener cobertura y opciones en el próximo año 2015.

En Venezuela, la inflación es un efecto corrosivo que ha mermado el poder adquisitivo de sus habitantes. El venezolano en los últimos 30 años, en promedio, ha tenido incrementos en los precios interanualmente del 32%.
Para el año 2014 se espera el cuarto mayor incremento de la historia venezolana, en una época donde los niveles de inflación mundial no superan el 7% en promedio. Con regiones como la Eurozona, donde la inflación es del 0.4%.
En todo caso, ¿Cómo podemos enfrentar este fenómeno en Venezuela?, aquí algunas sugerencias:
· Estructura tu ecuación ideal en finanzas: Conoce tus hábitos de gastos, seguros de activos y salud, situación crediticia y ahorro. Esto te permitirá saber cómo manejarte mes a mes en el año 2015. Recuerda que de sus ingresos mensuales puedes estructurarte de la siguiente manera:
Ahorro para invertir el 20%
Pago de créditos un 20%
Gastos y seguros el 60%
Por supuesto, esta ecuación es un patrón que cada persona debe estructurar a su manera, ya que cada quien posee un escenario o realidad diferente.
· Ahorra: si, aunque no parezca lógico en un entorno de alta inflación, la recomendación es que de tus ingresos mensuales, ahorra lo más que pueda. Reduce gastos innecesarios y enfócate en cubrir tus gastos fundamentales. Intente ahorrar -en la medida de tus posibilidades- el 20% de tu ingreso. Pero este ahorro no debe ser visto a largo plazo, debido al entorno de tasas reales negativas, sino que usaremos ese ahorro en el corto plazo para las acciones que describiremos en los siguientes puntos.
· Compra divisas: al adquirir moneda extranjera, estás escapando de la inflación venezolana. En otros países la inflación ha sido controlada a tal punto que sus metas anuales no superan el 2%. Esta estrategia puede incluso cubrirte de una eventual devaluación. Abre tu cuenta bancaria en dólares en los bancos nacionales, y participa en las subastas cambiarias que se encuentran vigentes.
· Adquiere activos: evalúa adquirir activos que puedan irse revalorizando a la par de la inflación venezolana. Si no posees el musculo financiero para adquirir algún activo, puedes asociarte con personas de confianza, quienes posean el mismo compromiso moral y ético, para que en conjunto evalúen los activos que puedan adquirir.
· Invierte en activos productivos. En una economía en crisis, una opción es invertir en bienes, pertenencias o valores que te generen dinero (mientras el valor de dicho activo se revaloriza con la inflación). Evalúa bien tu elección. Entre educación, emprendimiento, compra y venta de activos, mercado de valores internacionales, entre otros. Debes considerar los riesgos que estás dispuesto a asumir en tus inversiones, así como saber que los rendimientos generados por dicha inversión, deben superar la inflación en curso.
· Solicita créditos: Una de las maneras de protegerse de la inflación es solicitar -en la medida de sus posibilidades- créditos para adquirir algún activo o alguna inversión (descritos en los puntos anteriores). Ahora bien, parte del ahorro sugerido en tu ecuación ideal, puedes dedicarlo para pagar tus cuotas mensuales de crédito, es decir, de la ecuación patrón sugerida en el punto 1: de tus ingresos mensuales podrías destinar parte del 20% que dedicas al ahorro más el 20% que tenías dedicado al crédito, para el pago mensual de deudas, y así, disciplinadamente tener un límite controlado en tus créditos. Sigue la regla de oro en tu plan crediticio, “La suma de tus cuotas mensuales de crédito no deben superar el 35% de tus ingresos mensuales”. Recuerda, debes ser muy disciplinado en tu estrategia, ya que en caso contrario, puedes deteriorar tu calidad de vida y entrar en un espiral de deuda y comprometer tus ingresos futuros.
Recomendamos no financiar (o endeudarse) gastos corrientes o recurrentes, como alimentación, colegio, servicios, entre otros, ya que puedes perjudicar tu condición crediticia.
· Busca alternativas de ingresos. Cada persona debe evaluar su situación, sea buscar una alternativa al empleo actual, o estudiar sus capacidades para generar ingresos extraordinarios paralelos. Esto te permitirá incrementar tus ingresos, y de esa forma, poder ir mejorando tu plan en el 2015.
· Adquiere productos que necesites a futuro: Otra de las alternativas es adquirir productos o artículos que necesites en un futuro cercano. Por ejemplo, adquirir los materiales para esa remodelación que tienes pendiente realizar, aquel repuesto que necesitará tu vehículo, o para los gastos del bebe que viene en camino, etc. Esto de cara a que aproveches el valor presente de tu dinero.
Esperamos estos consejos sean de tu utilidad, para tener cobertura y opciones en el próximo año 2015.
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