viernes, 11 de abril de 2014

¿Está nuestra empresa muy endeudada?

Rafael J. Avila D.

La deuda siempre ha sido y será un tema importante en economía y finanzas. Intuitivamente, generalmente se rechaza la deuda; es decir, preferimos no endeudarnos, quizá por el riesgo de incumplir los compromisos de pago, perjudicando nuestra reputación personal y financiera.
Cuando se consulta a compañeros de trabajo, familiares o a amigos, sobre endeudar a una empresa que no se encuentre en ese momento apalancada financieramente con dinero de terceros sino sólo por aportes de socios, la primera reacción es recomendar no hacerlo, tal vez porque se sabe que se deberán pagar unos intereses, de alguna forma compartir las ganancias, unos intereses que pueden considerarse "altísimos".
Algo similar ocurre cuando en clases de finanzas corporativas se pregunta a los asistentes: ¿Creen ustedes que la deuda agrega valor a la empresa? Generalmente la respuesta de la audiencia es No.

Y es muy interesante ver cómo luego de unas cuantas operaciones, un poco de álgebra, se demuestra que la deuda agrega valor a la empresa; es decir, la empresa apalancada (con deuda) vale más que la empresa no apalancada. Sí, así mismo, interesante...  Los comentarios de sorpresa por los resultados, contra intuitivos para muchos, comienzan a darse.
Esto que acaba de ser expuesto es parte de las famosas propuestas M-M: las hechas por Franco Modigliani (Premio Nobel de Economía 1985) y Merton H. Miller (laureado Nobel de Economía 1990). Las propuestas M-M se presentaron en dos grupos: el primero, en 1958, en el que los profesores demuestran que en ausencia de impuestos a la ganancia (impuesto sobre la renta, en nuestro país), el valor de la empresa apalancada es igual al de la empresa no apalancada; en el segundo grupo, de 1963, demuestran que en presencia de impuestos a la ganancia el valor de la empresa apalancada es mayor al de la empresa no apalancada. ¿Y por qué se da este resultado? De lo más interesante de las operaciones algebraicas que les comentaba es ver que la diferencia entre el valor de la empresa apalancada y la empresa no apalancada es el valor del escudo fiscal que da la deuda. Es decir, gracias a la existencia de la deuda y de los impuestos, el gasto adicional que genera la deuda, los intereses, permiten un ahorro en los impuestos que se pagan; a este ahorro se le llama el escudo fiscal de la deuda, y agrega valor a la empresa.

Si partimos de las propuestas M-M, podríamos concluir que dado que la deuda agrega valor a la empresa, y lo lógico sería perseguir el mayor valor posible para ésta, entonces deberíamos endeudarnos infinitamente. Matemáticamente, esto está bien, pero otro cuerpo teórico desarrollado en las finanzas corporativas, y la misma práctica, pone límite al nivel de endeudamiento: la tensión financiera. En este campo el profesor Edward Altman ha tenido importantes aportes. En la medida que la empresa se endeuda más, aumenta su valor, pero se acerca a la tensión financiera, entra en una zona en la que se le dificulta más honrar sus compromisos de deuda, aproximándose a la bancarrota, con las consecuencias que esto trae: costos directos e indirectos (de bancarrota, auditores, costos legales, aumento de tasas de interés, desvío de la atención de la gerencia de las operaciones propias de la empresa a el manejo de la situación financiera). Cuando se llega a la zona de la tensión financiera, la empresa debe reestructurar sus deudas.

Entonces, digamos que no se puede decir que exista un porcentaje o monto de deuda preciso que la empresa debería tener. Lo que sí podríamos decir es que el nivel teórico óptimo de deuda será aquel que maximice el valor de la empresa, considerando los costos de la tensión financiera.

Un ejemplo ayuda a ilustrar el punto: un sector muy apalancado es la Banca. Aproximadamente, de cada BsF. 100 que la banca posee en Activos (Efectivo, Créditos otorgados, propiedades, inmuebles, equipos, mobiliario), entre BsF. 75 y BsF. 90, son colocados por Pasivos (ahorros, deudas); es decir, es un sector altamente apalancado, pero esto no es necesariamente malo, ni quiere decir que la empresa (el banco) está mal manejado, es más, es prácticamente condición natural del sector, pues su principal razón es la intermediación financiera y ser el parte fundamental en el sistema de pagos de la economía. Podría hasta decirse, que un banco poco apalancado es extraño y podría estar dejando pasar oportunidades y hasta estar mal manejado. Lo que sí tiene la banca es que debe lidiar todos los días con el riesgo de liquidez o de "descalce" que por naturaleza tiene.

Otra consideración importante es que la empresa debe endeudarse para invertir en activos productivos; es decir, endeudarse para producir beneficios, y estas inversiones deben superar en rendimiento al rendimiento que paga la deuda (la tasa de interés, para el caso de créditos bancarios). De este modo se estaría agregando valor a la empresa. Si a esto le agregamos que para unas tasas controladas de interés, y alta inflación, esta diluye la deuda, más incentivos a endeudarse hay.

También a la hora de endeudarse hay que considerar la tasa de inflación. Es conveniente tomar créditos que tengan tasas de interés reales negativas, es decir, cuya tasa de interés sea inferior a la tasa de inflación, siempre y cuando sean para financiar la adquisición de activos productivos, o que al menos tomen valor con el tiempo. La inflación va diluyendo el peso de la deuda en nuestro presupuesto. Ante expectativas de períodos futuros de alta inflación, conviene tomar créditos de mayores plazos y de menor tasa de interés posible.

Consideramos que vale la pena recordar aspectos positivos y negativos del crédito:
  • Aspectos Positivos:
    • Disponer de dinero que no se tiene para adquirir bienes.
    • Permite aprovechar oportunidades.
    • Obtener un historial crediticio.
    • Mayor seguridad, en el caso de las tarjetas de crédito, pues se reduce el tener que portar dinero en efectivo.
  • Aspectos Negativos:
    • Los bienes adquiridos resultan más costosos, pues deben pagarse los intereses.
    • Su uso indiscriminado puede hacernos entrar en un ciclo vicioso de constante deuda.
    • Los créditos obtenidos suelen verse como un incremento en nuestros ingresos, olvidando que se está adquiriendo una obligación.
    • De incumplir en los pagos, puede deteriorar el historial crediticio y la reputación personal.

Para finalizar, creo importante recordar algunas recomendaciones que nos da la literatura en finanzas personales:
  • En cuanto a su nivel de endeudamiento y cuánto representa el pago mensual destinado a honrar compromisos de deuda, como porcentaje de sus ingresos mensuales: menos de 15% es lo ideal, 20% del ingreso se considera manejable, y por encima del 35% ya es preocupante. Por lo tanto hay que hacerle seguimiento a este indicador y mantenerlo bajo.
  • Distribuya su deuda de manera que el máximo a pagar en cuotas mensuales sea del 35%.
  • Hay que endeudarse de acuerdo a la capacidad de pago que tengamos. No se quiere que la deuda se convierta en una carga que nos aleje de las metas, sino más bien nos potencie y acerque a ellas, ni conviene afectar la reputación financiera.
  • Endéudese para adquirir activos productivos, no para gastos.
  • Construya su historial crediticio: pague puntualmente.
Bueno amigos, hagamos uso consciente y provechoso de nuestras deudas, y potenciemos nuestras inversiones y emprendimientos.

jueves, 10 de abril de 2014

Salvatore Ferragamo: La horma que lo catapultó

Publicado el abril 3, 2014 por BANCARIBE

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Salvatore Ferragamo –zapatero de sueños– el genio del calzado del siglo XX, cuya inspiración nació en aquel momento en el que tuvo que hacerle un par de zapatos a su hermana para el día de su confirmación. Con tan sólo nueve años de edad, este innato diseñador realizó su primera creación y, además, en ese momento descubrió su vocación de vida.

Ferragamo, el undécimo de catorce hermanos, oriundo de Bonito un municipio de la provincia de Avellino en Italia, entendió desde muy temprano la importancia de educarse y especializarse. Estudió un año en Nápoles confección de calzado, y a los 16 años, decide emigrar a Boston en Estados Unidos, para seguir formándose en esa área, debido a que en esa ciudad se encontraba uno sus hermanos trabajando en una fábrica de botas para vaqueros.

Años más tarde, siente la necesidad de explorar nuevos mercados en el país norteamericano, razón por la cual se traslada a Hollywood. Es allí, en la meca del cine, donde se arriesga a emprender su primer negocio e inaugura su primera tienda orientada principalmente a reparar y confeccionar zapatos a la medida. Poco a poco, gracias a sus innovadoras obras como el tacón de cuña o tacón de jaula, fue haciéndose un nombre entre algunas de las celebridades como Greta Garbo, Bette Davis y Marlene Dietrich. Sin embargo, sus creaciones no representaban absoluta comodidad en las féminas, situación que lo llevó a estudiar anatomía en la Universidad del sur de California con el propósito de mejorar sus confecciones.

Luego de cosechar parte de su éxito en Estados Unidos, es en 1927, a la edad de 29 años, cuando Salvatore Ferragamo regresa a Florencia, Italia, para desarrollar su marca que se especializaría en zapatos para damas y es así como logra calzar a varias mujeres poderosas del siglo XX como Eva Perón y Marilyn Monroe, para quien creó el Stilettoo, tacón de aguja, para su papel en Los caballeros las prefieren rubias.

En 1933, por una mala administración de sus finanzas, Ferragamo cae en bancarrota. Sin embargo esta hostil situación no lo hace decaer en su afán de posicionarse como uno de los diseñadores más influyentes de su época. Su pasión: el calzado, lo lleva a conquistar en 1947 el Neiman Marcus por la creación de la sandalia invisible. Este premio fue una de las cosas que lo motivaron en la década de los 50, a expandir su marca con artesanos que producían a mano más de 300 pares de zapatos al día.

En 1960, a los 62 años muere Salvatore Ferragamo, dejando una empresa en plena expansión, de la que su familia -esposa e hijos- deciden continuar más allá del calzado. La mayor de sus herederos –Fiamma- creó años más tarde el tacón de salón “Vara” logrando de esta manera otro éxito para la prodigiosa marca. En pocos años, no sólo confeccionaban calzado sino también bolsos, prendas de vestir, lentes y accesorios, tanto para damas como para caballeros. En 1999, después de una alianza con Bulgari, otra marca reconocida de lujo, desarrolla una división de perfumes y fragancias que Ferragamo terminaría adquiriendo completamente en 2001.

Desde 2009 la firma ya estaba catalogada según un estudio de mercadeo del Instituto de lujo (LuxuryInstitute) como la mejor marca de calzado masculino del mundo. Hoy en día, la empresa tiene presencia en 90 países de los 5 continentes, con una red de 606 tiendas y más de 3 mil empleados; facturó ingresos en el año 2013 por 1.650 millones de dólares, convirtiéndose en una de las firmas de lujo europeas con mayor crecimiento, pues en el año 2007 sólo facturaba 530 millones de dólares.

La creatividad, innovación, genuinidad y la calidad, han sido claves en la distinción y éxito de los productos del grupo Ferragamo. Sin duda la pasión y visión del emprendedor Salvatore Ferragamo, así como los riesgos asumidos, alianzas y la capacidad para salir de los fracasos, como su bancarrota, fueron determinantes tanto del éxito, como de la continuidad de su emprendimiento.

Una buena lección para emprendedores que muchas veces dudamos de nuestras capacidades por temor al fracaso. Nuestra inspiración y pasión son los mejores aliados que tenemos para triunfar.





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martes, 1 de abril de 2014

El crédito: Una vía para protegerse de la inflación

Publicado el marzo 20, 2014 por BANCARIBE




Hace poco, Alberto, un amigo de la familia, recibió el dinero de su liquidación luego de 25 años de trabajo en una empresa. Nos contaba que se sentía bien porque consideraba que había llegado el momento de cambiar de rutina y descansar un poco, pero tenía una gran preocupación: ¿Cómo evitaría que el dinero que había obtenido luego de más de dos décadas de trabajo se diluyera y perdiera valor por el incremento constante de precios que se registra en el país.


La inflación en Venezuela es la más alta de América Latina. Durante los últimos 28 años la nación ha registrado una inflación de al menos dos dígitos. En 2013 los precios subieron en promedio 56,2%. Así entonces, con la misma cantidad de bolívares cada vez pueden comprarse menos productos y servicios.


Una opción para quienes no sólo quieren preservar el valor del dinero, sino también incrementarlo es invertirlo. Para esto quizá en algunos casos hace falta solicitar un crédito al banco para completar el monto que se necesita para realizar esa inversión. Esta puede ir dirigida a iniciar un negocio formal, a comprar una propiedad o un bien que requiera la familia, o adquirir otro bien destinado a ponerlo a trabajar en alguna actividad que genere ingresos. Por ejemplo, un vehículo comprado para prestar servicio como taxi.


Hay que tomar en cuenta que las tasas de interés activas, esas que se pagan por los créditos recibidos de los bancos, en algunos de los últimos años se han ubicado por debajo de la inflación anualizada.


Según cifras del Banco Central de Venezuela, en 2013, la tasa de interés activa promedio se ubicó en 15,69%. Y dependiendo del destino del crédito, podemos encontrar distintas tasas de interés que van desde 4.66% hasta el máximo de 29%, algunas de ellas son:


Créditos hipotecarios – Vivienda principal4.66% a 10.66%
Línea sector Turismo9.32%
Sector Agropecuario13%
Actividades de Manufactura16.20% a 18%
Créditos Comerciales o Personales24%
Tarjetas de Crédito o Extra-Financiamientos29%

Así que considerando el comportamiento y expectativas de la inflación junto a las tasas de interés vigentes, solicitar un crédito para iniciar un negocio, para adquirir una propiedad para uso personal, o para generar ingresos extras, es una alternativa para quienes tienen una cantidad de dinero ahorrada y requieren incrementarla, o para quienes como Alberto, reciben en un momento determinado unos recursos y desean preservar su valor.


Recuerde siempre que al tomar un crédito está adquiriendo una obligación de pago. Solicite asesoría acerca de las condiciones de pago, es imprescindible que el crédito sea empleado en algo que realmente se requiera, si es el caso de una propiedad o de un bien para uso personal o familiar. Si el financiamiento se solicita para iniciar o expandir un negocio, elabore un plan de factibilidad para garantizar el pago.

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domingo, 16 de febrero de 2014

¿Cómo se mide el tamaño de una Economía?

Publicado el

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Recientemente observé a mi sobrino recién graduado en mercadotecnia que veía el noticiero de la mañana, y justo cuando estaban dando las cifras de la economía de la nación, entre ellas inflación y PIB; apagó el televisor y se marchó a buscar empleo. Al regresar en la tarde, me comenta en tono algo molesto que no consiguió oportunidades y que el dinero no le alcanzó para pagar el almuerzo, lo que le generó una deuda con un amigo que le acompañó. Entonces le recordé que si no había visto las cifras negativas del PIB esta mañana. Su respuesta fue la siguiente: ¿Y eso que tiene que ver?
Pues tiene mucho que ver. Esto no quiere decir que tengamos que ver las noticias económicas cada mañana antes de salir de casa, como si se tratará del pronóstico del clima; pero entender el significado de los principales indicadores económicos, es hoy en día una necesidad en cualquier país del mundo. Entre ellos, uno de los más importantes es el Producto Interno Bruto o conocido por sus siglas como PIB, este es un indicador que refleja el valor de todos los bienes y servicios finales que un país logra producir en un período determinado de tiempo. Su variación entre períodos, como puede ser entre un trimestre y otro, o entre un año y otro, nos dice que tan bien o mal va un país (crecimiento o recesión respectivamente). Lo cual permite tomar decisiones tanto a los encargados de gobernar, como a nosotros como individuos.
Cuando el Banco Central de un país informa que el PIB para un trimestre fue de 100 mil millones de dólares, esto quiere decir, que durante ese trimestre se vendieron entre comidas en restaurantes, teléfonos celulares, suscripciones de cable, libros, mesas de escritorio, autos, repuestos, vestido y calzado, etc; en fin, todos esos productos finales que se hayan logrado producir y vender en ese trimestre; luego, si para el siguiente trimestre ese monto sube a 103 mil millones de dólares, quiere decir que se está produciendo más en dicho período. En este caso la noticia sería que el PIB creció 3%, respecto al trimestre anterior.
Esto es lo que se conoce como crecimiento económico y nos dice que las cosas van bien. Si la expectativa es que esta tendencia positiva se mantenga para los trimestres por venir, entonces podemos tomar decisiones al respecto, por ejemplo, emprender un nuevo proyecto, cambiar de empleo, adquirir una vivienda, endeudarme o invertir en determinados activos productivos, hasta la planificación de un nuevo integrante de la familia. Así como a los gobiernos les permite presupuestar cuantas escuelas, autopistas, aeropuertos u hospitales crear.
El PIB también es un indicador que nos puede ayudar a determinar fácilmente el tamaño de una economía respecto a otras, veamos la siguiente tabla con datos del Banco Mundial, que muestra las 10 economías más grandes del mundo, según su PIB y también algunas de Latinoamérica.
 
 
Ranking
País
PIB año 2012 (en Millones de USD)
1
Estados Unidos
16.244.600
2
China
8.227.103
3
Japón
5.959.718
4
Alemania
3.428.131
5
Francia
2.612.878
6
Reino Unido
2.471.784
7
Brasil
2.252.664
8
Federación de Rusia
2.014.775
9
Italia
2.014.670
10
India
1.841.710
14
México
1.178.126
25
Argentina
475.502
28
Venezuela
381.286
29
Colombia
369.606
34
Chile
269.869
46
Perú
203.790
 
 
Venezuela ocupa el puesto 28, lo que puede considerarse como una economía mediana.
Otro indicador importante es el PIB per cápita, es decir, el PIB dividido entre cada habitante de dicho país. Este indicador muestra una media de los ingresos que –en promedio–cada persona tiene en ese periodo determinado de estudio. Por ejemplo, el PIB de Venezuela para el año 2012 se estima que fue de 381 mil millones de dólares, según el Banco Mundial, si dividimos ese monto entre la cantidad estimada de personas para el mismo periodo, esta división arroja que el ingreso por persona es cercano a los 12.729 dólares.
Este dato da para mucho, pues representa una idea de que tan ricos o pobres son los habitantes de dicho país. Un caso representativo es China, cuyo PIB es el segundo más grande del mundo, representa más del 10% de la economía mundial, pero su PIB per cápita es apenas de 6.091 USD, muy parecido al de República Dominicana. Por lo que necesariamente debemos completar con otros indicadores para tener una visión completa de cada país y sus habitantes. Veamos la siguiente tabla ilustrativa que muestra cuáles son los países con mayor PIB per cápita:
 
Ranking
País
PIB Per cápita año 2012 (USD)
1
Luxemburgo 103.828
2
Noruega 99.558
3
Bermudas 84.460
4
Suiza 78.925
5
Región Adm. de Macao, China 78.275
6
Australia 67.556
7
Dinamarca 56.326
8
Suecia 55.041
9
Canadá 52.219
10
Estados Unidos 51.749
27
Puerto Rico 27.678
41
Chile 15.452
43
Uruguay 14.703
51
Venezuela 12.729
55
Argentina 11.573
56
Brasil 11.340
 
 
Para mayor información sobre data de estas estadísticas, recomendamos visitarhttp://datos.bancomundial.org/
El PIB nos puede ofrecer señales del rumbo y salud de una economía, pero principalmente mide cantidad en términos de crecimiento económico, más no necesariamente de desarrollo, este último pudiera simplificarse como calidad de vida, es decir que sus ciudadanos tengan una calidad de vida adecuada, que se mide en términos de educación, alimentación, salud, seguridad, etc. Para medir el desarrollo, existen otros indicadores que incluyen algunos de estos factores, como el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Sin embargo, es muy difícil para cualquier economía desarrollarse sin crecer económicamente, por ello la importancia de estar atentos a las cifras del PIB para tener las expectativas adecuadas de nuestro futuro.
 
 
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viernes, 18 de octubre de 2013

Qué necesito para emprender mi proyecto

Rafael J. Avila D.

 

Antes de emprender un proyecto, es muy recomendable definir su modelo de negocios y traducir éste a un modelo financiero que nos permita analizarlo, evaluar su factibilidad económico-financiera, para ver si vale la pena o no emprender, dados unos escenarios, y tomar la decisión; tal vez de las más importantes de nuestra vida.

 

¿Definir el modelo de negocios? ¿De qué se trata?

En resumidas cuentas, se trata de armar el Motor de Ganancias, para ver si el negocio es Rentable, y la Inversión Necesaria para lograr eso.

 

En el proyecto se toman Decisiones Fundamentales y trade-offs para generar ganancias; es decir, sacrifico recursos (costos y gastos) esperando una contraprestación (ingresos). Las decisiones son en relación con:

·         Fuentes de Ingresos: cuántas son, de qué tipo, tamaño e importancia de cada una, crecimiento esperado de cada línea de ingresos, etc.

·         Gastos/Costos Clave: cúales tienen mayor impacto, cuáles son fijos o variables (los definiremos más adelante), cuáles son recurrentes, tamaño e importancia, tendencia, etc.

·         Tamaño de la Inversión: monto inicial, capital de trabajo, plazos para próximas inversiones, etc.

·         Factores de éxito / riesgos: importancia, dificultad, cambios en el tiempo, sensibilidad, etc.

Todo esto para responder las siguientes preguntas:

¿Probabilidad de que el negocio genere flujo de caja positivo? ¿En cuánto tiempo lo generaría?

¿Monto de inversión necesaria? ¿Cuáles son los factores clave de éxito y los riesgos?

 

Analizando el Modelo de Negocios

Hay una serie de pasos que se siguen a la hora de confeccionar el modelo de negocios:

  1. Determinar ventas actuales y proyectadas, desagregar hasta identificar motores; visualizar en el tiempo los flujos de ingresos.
  2. Determinar egresos actuales y proyectados, desagregar hasta identificar elementos claves; visualizarlos en el tiempo.
  3. Determinar la inversión total necesaria, incluyendo capital de trabajo, hasta alcanzar saldo positivo de caja (recuperación de la inversión total).
  4. Graficar en el tiempo el flujo del efectivo, para visualizar necesidades de financiamiento, equilibrio y saldo positivo de caja.
  5. Completar con un buen Análisis de Sensibilidad para identificar variables y premisas críticas del negocio. Ver resultados esperados para varios escenarios: probable, optimista y pesimista.

 

1.       Fuentes de Ingresos

Para determinar las ventas actuales y proyectadas, lo primero es definir las fuentes de Ingresos, y estas podrían ser:

·         De Flujo Único: se genera la venta de un solo bien o servicio; el proyecto prácticamente depende sólo de ese ingreso.

·         De Flujos Múltiples: se genera la venta de varios bienes o servicios; cada uno de ellos, lo suficientemente importante, como para impactar en la rentabilidad del proyecto.

·         Interdependientes: las ventas de uno o varios bienes o servicios estimulan las ventas de otro grupo de bienes o servicios. Por ejemplo, rasuradoras y hojillas, o impresoras y sus cartuchos.

·         Líder a pérdida: se venden varios bienes o servicios, pero no todos son individualmente rentables. Uno o varios fungen como “líderes a pérdida”, para generar tráfico e impulsar otras ventas, pero combinados, la empresa es rentable. Por ejemplo, se vende un bien o servicio, a un atractivo precio y hasta asumiendo una pequeña pérdida, de modo de motivar al cliente a comprarlo, con la convicción de que al adquirirlo, el cliente con altísima probabilidad comprará otro bien o servicio complementario que sí tiene un margen de ganancia en nuestro negocio; podría ser el caso de un queso que haga maridaje e impulse la venta de una buena botella de vino.

 

El modelo de Ingresos de tu proyecto podría incorporar una o varias de las cuatro definiciones de fuentes de ingreso anteriores; por lo tanto, es importante perfilarlo. El modelo de ingresos podría ser:

·         Volumen / Unidad: el cliente paga un precio fijo por cada unidad, a cambio de un bien o servicio. Por ejemplo, las operaciones de ventas “retail” como en las tiendas de ropa o en restaurantes.

·         Suscripción / membresía: el cliente paga un monto fijo con cierta frecuencia (semanal, mensual, anual), antes de recibir el producto o servicio. Por ejemplo, el pago anual de la suscripción a una revista, o la membresía a un gimnasio.

·         Basados en Publicidad: el usuario final está exento de pagar o paga sólo una fracción del verdadero valor del bien o servicio. Por ejemplo, estaciones de televisión o páginas web.

·         De Licencias: el cliente paga una sola vez una licencia que le permita usar o revender el producto. Alternativamente, el cliente podría pagar una licencia o “royalty fee”, en una transacción “business-to-business”. Por ejemplo, una empresa farmacéutica podría licenciar un medicamento de una empresa biotecnológica.

·         De Pago Transaccional: el cliente le paga un monto fijo o un porcentaje del valor total de la transacción, a la empresa que la facilita (o intermedia). Por ejemplo, empresas de corretaje de valores o intermediación financiera (bancos, casas de bolsa), o casas de subastas. 

·         O un Híbrido combinando algunos de los anteriores modelos.

 

Luego hay que proyectar cómo crecen estos ingresos y definir cómo será la política de cobranza, porque financieramente no es lo mismo que el cliente pague antes, o en el momento, o después de recibir el bien o servicio.

 

2.       “Drivers” de Costos

También es importante definir los costos y gastos claves del proyecto. Generalmente, los costos varían o con el tiempo o con el volumen de producto. Hay cuatro tipos de costos que definen la estructura de costos de una empresa:

·         Fijos: son aquellos que no dependen de las cantidades de producto vendidas, que independientemente de cuánto se venda, siempre ocurren. Por ejemplo, alquileres o salarios administrativos.

·         Variables: son aquellos que sí dependen de las cantidades vendidas, crecen directa y proporcionalmente con el volumen. Por ejemplo, el costo de materias primas o comisiones de ventas.

·         Semi-variables: son aquellos que resultan de combinar costos fijos y variables. Por ejemplo, los gastos de nómina en un supermercado: el negocio se opera con un determinado número de empleados dentro de un rango de volumen de ventas o clientes; sin embargo, si el volumen supera un límite, habría que aumentar la plantilla para manejar el nuevo tamaño del negocio.

·         No recurrentes: son costos esporádicos, poco frecuentes o irregulares en la estructura de costos del proyecto. Por ejemplo, las inversiones en compras de inmuebles o equipos.

               

Las Estructuras de Costos son caracterizadas por el “driver” de costos más dominante. Las más comunes son:

·         Centradas en Nómina Directa: costos semi-variables determinados por empleados directamente involucrados en el producto de la empresa. Por ejemplo, empresas de consultoría, banca de inversión, o manufactureras con producción de ensamblaje en línea.

·         Centradas en Nómina de apoyo: costos fijos determinados por empleados indirectamente involucrados en el producto de la empresa. Por ejemplo, compañías de seguros.

·         Inventarios: el centro de costos primario se relaciona con el mantenimiento de materias primas y/o el inventario de productos terminados. Por ejemplo, empresas manufactureras de automóviles, o empresas concesionarias de vehículos.

·         Espacio / renta: los costos son determinados por un alto costo por metro cuadrado de oficina o de espacio de la tienda. Por ejemplo, un restaurante de una zona concurrida, o un centro de copiado ubicado en un edificio de oficinas céntrico.

·         Mercadeo /Publicidad: los costos son determinados por el gasto de mercadeo y publicidad necesario para atraer y retener clientes. Por ejemplo, páginas web de contenido o de comercio electrónico.

 

Una vez definida la estructura de costos del proyecto y sus fuentes de ingresos, es muy útil estimar el Punto de equilibrio contable para cada período proyectado del negocio; es decir, estimar cuántas unidades de nuestro producto debemos vender, como mínimo, para cubrir los costos de cada período. Esto nos permitirá magnificar los esfuerzos necesarios para cubrir los costos, y ver si es factible alcanzar este punto y más que superarlo, dado nuestro segmento objetivo del mercado.

 

3.       Tamaño de la Inversión

La inversión máxima se define como el monto de efectivo requerido antes de que el proyecto alcance un período de flujo de caja positivo. El tamaño de la inversión total de un modelo de negocios depende de varios factores: el modelo de ingresos, los “drivers” de costos, y de factores críticos de éxito.

Es muy útil hacer un diagrama del flujo de caja esperado, para determinar los requerimientos de caja de un modelo de negocios; a manera de ilustración:

 
Este diagrama puede ser evaluado basado en:

·         Monto Máximo de Financiamiento Externo necesario: ¿Cuán grande es el déficit de caja? ¿Por cuánto tiempo hay que invertir?

·         Flujo de Caja positivo: ¿Cuándo se hace positivo el flujo de caja del proyecto?

·         Punto de Equilibrio del efectivo: ¿Cuándo el efectivo acumulado pasa de ser negativo a positivo? ¿Cuándo la sumatoria de flujos de caja positivos compensan la inversión total? ¿Cuál es su tendencia posterior?

Algunos ejemplos de modelos de negocios con una inversión requerida muy diferente, son:

·         Producción de Software: la inversión inicial es muy grande. Luego, una relativamente menor inversión es necesaria en ventas, distribución y servicio al cliente, para capturar grandes ingresos por venta del producto.

·         Retail: las necesidades de capital en la fase de arranque se asocian con costos de alquiler, inventarios y nómina (es decir, capital de trabajo). Las necesidades de financiamiento se mantienen relativamente consistentes en el tiempo.

·         Pequeña empresa de consultoría: muy pequeña inversión inicial en espacios, computadoras y líneas telefónicas, para comenzar a servir al cliente. Si se tiene éxito, se requerirán inversiones mayores para contratar personal adicional, alquilar espacios de oficinas más grandes, y desarrollar infraestructura de tecnologías de información.

 

4.       Factores Críticos de Éxito / Riesgos

Se trata de aquellas funciones operativas o competencias que el proyecto debe poseer para ser sustentable y rentable. Por ello, el éxito de un modelo de negocios depende tanto de la creación de un  modelo viable, como de la ejecución exitosa de múltiples funciones operacionales.

Hay factores que motorizan a los ingresos y/o a los costos del proyecto; unos más relevantes que otros. Mediante un análisis de sensibilidad el emprendedor puede descubrir estos factores críticos de éxito, por ser ellos los que tienen el mayor impacto en el tamaño y temporalidad (“timing”) de los flujos de caja futuros.

El análisis de sensibilidad sigue estos pasos:

·         Se construye el modelo de negocios, que muestre el “timing” y el tamaño de las entradas y salidas de efectivo o caja.

·         Se seleccionan tres o cuatro parámetros con el mayor impacto percibido en el flujo de caja del modelo. Por ejemplo: crecimiento en ventas, tasa de atracción de nuevos clientes, rotación de inventarios, días de cuentas por cobrar, entre otros.

·         Seleccione un rango razonable para cada parámetro y luego mida el impacto que tiene la variación del parámetro (a lo largo del rango completo), en el valor del proyecto o negocio.

·         Repita este proceso para cada parámetro y note cuáles variables tienen los mayores impactos.

El objetivo de un análisis de sensibilidad es identificar las variables a las que el modelo es más sensible, es decir, los “drivers” de valor: los parámetros que destruyen o agregan más valor al negocio. Esto ayuda al emprendedor a decidir dónde enfocar sus esfuerzos y controlar pocas variables.

 

Para concluir, podemos ilustrar con algunos ejemplos de factores críticos de éxito, según el modelo de negocios, industria o etapa de desarrollo:

Caso ejemplo
Factor crítico de éxito
Compañía en crecimiento
·      Habilidad para atraer nuevos clientes rápidamente.
·      Habilidad para incrementar producción lo suficientemente rápido para atender la demanda.
Compañía madura
·      Habilidad para alcanzar alta utilización de su capacidad instalada.
·      Habilidad para reducir costos más rápido que sus competidores.
Modelo de Suscripción / Membresía
·      Habilidad para retener clientes por largo tiempo.
·      Habilidad para atraer nuevos clientes a bajo costo.
·      Habilidad para incrementar consistentemente ventas de nuevos productos a sus clientes.
Modelo basado en Transacciones
·      Habilidad para colocar una prima al precio de un bien/servicio sin incremento en costos.
·      Habilidad para explotar economías de escala para bajar costos fijos/variables, mientras el volumen de ventas crece.
Modelo basado en Publicidad
·      Habilidad para mantener ingresos durante períodos económicos contra-cíclicos.
·      Habilidad para incrementar el gasto de publicidad de cada cliente.

 

 

Bueno amigos, esperamos que estas notas les sirvan de guía para armar sus modelos de negocios, y así tomar las mejores decisiones en sus emprendimientos. ¡Mucho éxito!

domingo, 30 de junio de 2013

Por qué una moneda vale más que otra

Rafael J. Avila D.



El valor de una moneda no está en sí misma, ni en su denominación, ni en la cantidad de ceros que tenga impresa. Si agarramos un billete, cualquiera que sea, y nos ponemos a detallarlo, veremos que es un simple trozo de papel, con alguna imagen, posiblemente de un prócer o algún símbolo patrio, con sus particularidades y condiciones de seguridad, para hacerlo verdadero y válido, pero simplemente, un trozo de papel con muy poco valor en sí mismo.

Entonces, ¿Dónde está el valor de una moneda?, ¿Dónde reside lo preciada que pueda ser?

Antes de tratar de responder a estas interrogantes, tomemos consciencia de las condiciones que deben cumplir una moneda, para que pueda ser considerada y valorada como tal.

Los intercambios son parte de la vida del ser humano, desde que éste está sobre la faz de la Tierra. Intercambiar unos bienes por otros, es una actividad natural. Así desde sus orígenes, el ser humano ha intercambiado, por ejemplo, vestido por alimento, alimento por armas, trabajo por alimento, e innumerables cosas más. Como es fácil de imaginar, todos los intercambios comenzaron siendo por medio del trueque; es decir, el intercambio directo de un bien por otro, hasta que, en tiempos muy remotos ya, hizo aparición la moneda.

Moneda han sido algunos metales preciosos, como el oro y plata, y hasta en ciertos momentos, y hasta en crisis, moneda han sido la sal, el cacao, el tabaco y hasta los cigarrillos. La aparición de la moneda, también fue natural, espontánea, y así también su desarrollo, hasta la moneda como la conocemos hoy. Y nacen las monedas por la necesidad de facilitar los intercambios.

Aclaremos esto con un ejemplo: imaginemos que los intercambios son por medio del trueque, y que yo sólo poseo una vaca para poder intercambiar, y que necesito adquirir una camisa. Entonces me dirijo al mercado del pueblo con mi vaca (desde tiempos inmemoriales y por un largo período, los pueblos tenían días fijos para intercambiar, los días de mercado). Asumiendo que ese mismo día coincide en el mercado alguien que quiere vender una camisa, nos encontramos para intercambiar. Si la camisa vale mucho más para mí que lo que para mí vale mi vaca, y si para el potencial comprador la vaca vale más que lo que para él vale su camisa, el intercambio se hará de inmediato. Pero si para mí la vaca vale mucho más que la camisa (que es lo más probable que pase), el trueque no se efectuará de forma expedita. Habría que negociar. Si por ejemplo el comprador de la vaca (que es el vendedor de la camisa) y yo conviniésemos en que mi vaca equivale a 20 camisas, ya el valor se definió, pero queda un detalle: tal vez yo no quiera 20 camisas, y más grave aún, sólo tengo una vaca para intercambiar pero... ¿cómo fracciono la vaca? Yo tendría que entregar un veinteavo de mi vaca por una camisa. El problema que tengo reside en que al fraccionar la vaca, la pierdo completa. Tendría que intercambiar, casi de inmediato, los diecinueve veinteavos restantes por otros bienes que además en ese momento yo sienta que necesito, de modo de no perder mi vaca.

Dada esta complicación, el mundo se inventó la moneda; es decir, algo que pueda cumplir con las condiciones de que pueda ser fraccionable, fácil de portar o trasladar, no perecederas, fáciles de acumular, y que sea valorada por muchas personas.

Y esto último, es nuestro tema. Entonces, ¿Dónde está el valor de una moneda? ¿Qué hace que las personas las valoremos?

El valor de una moneda reside en su poder de compra, en su capacidad de ser canjeada por bienes y servicios. Nadie consume, en su sano juicio, a la moneda; más bien la intercambiamos por cosas, por bienes, por alimentos, por vestido y calzado, por maquinarias y equipos, por vehículos, por servicios, entre tantas otras cosas, o la atesoramos, la ahorramos o invertimos, para consumos futuros. Entonces, en la medida que un billete o moneda de una determinada denominación, podamos canjearla por mayor cantidad de algún bien o servicio, pues mayor será su valor. Y en la medida en que esa capacidad de compra se preserve en el tiempo, más valdrá esa moneda, o esa moneda mantendrá su fuerza, su poder. Dicho de otra forma, en la medida en que ese poder de compra se pierda más rápidamente en el tiempo, menos valía tendrá para nosotros esa moneda. Al final, la gente prefiere las monedas que mejor preserven en el tiempo, el valor del fruto de su esfuerzo, de su trabajo diario.

En la medida en que se inyectan más billetes y monedas al torrente sanguíneo de la economía, para una determinada cantidad de bienes y servicios disponibles en la economía, cada unidad de esa moneda podrá adquirir menos cosas. Por lo tanto, la inyección de moneda, sin respaldo en producción de bienes o servicios, es decir, la inflación, se refleja en un aumento de los precios en la economía, o dicho de otra forma, en una reducción del poder de compra de dicha moneda, afectando evidentemente nuestro nivel de vida.

Por ejemplo: supongamos que en toda la economía disponemos de Bs. 1.000, y que en toda la economía hay sólo 1.000 unidades de un único producto disponibles para ser adquiridas. Si esto es así, entonces el precio de cada unidad de producto será Bs. 1 (de dividir Bs. 1.000 por 1.000 unidades). Si ahora el Banco Central inyecta Bs. 1.000 adicionales a la economía, y no ha aumentado la producción, entonces el nuevo precio sería Bs. 2 (de dividir Bs. 2.000 por 1.000 unidades). Antes de la inyección de nueva moneda (inflación), cada unidad de la moneda, es decir, cada Bolívar compraba 1 unidad de producto; y ese era su valor. Ahora, luego de la inflación, cada Bolívar compra ½ unidad de producto; dicho de otra forma, la moneda ha visto reducir su valor a la mitad.

De aquí lo importante de que tomemos consciencia de lo corrosivo que es la inflación.

Finalmente, ¿Por qué una moneda vale más que otra? Porque un billete de una determinada denominación, puede ser canjeado por más cosas que lo que puede un billete de igual denominación de otra moneda; y además, pierde más lentamente este valor en el tiempo.

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